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Félix
García Casas (FES)
 El
placer más importante para Félix es llegar a casa pronto
para bañar a su hijo, Carlos. Su mujer, Lourdes, está
embarazada de su segundo hijo al que esperan para febrero del próximo
año. Incluso, en alguna ocasión, se olvidó de
ser ciclista por ello: Le tocó participar en una carrera en
Getxo y su compañero por aquel entonces, Iñigo Cuesta,
le llamó desde Bilbao para ver qué pasaba. Felix García
Casas estaba en su casa sin percatarse de que debía correr
ese domingo, porque estaba ensimismado ese fin de semana con su hijo
Carlos; había nacido hace cuatro días y Lourdes acababa
de salir del hospital.
Ahora, entre otras aficiones tiene la de la informática, a
pesar de que le robaron un ordenador portátil en un hotel suizo,
antes de la salida de la etapa de Lausanne durante el último
Tour de Francia. Los tres meses que trabajó en la carnicería
de su padre, en el madrileño barrio de Tetuán, le hicieron
recapacitar sobre la conveniencia de seguir estudiando y, actualmente,
con la huella de esa experiencia realiza cursos de informática
durante el invierno para complementar su formación en Magisterio.
Su ídolo es Laudelino Cubino y su inclinación por la
bicicleta llegó a los trece años, cuando sus padres
le regalaron una. Piensa que es un error de los corredores jóvenes
gastarse su primer dinero en un coche nuevo en vez de invertir esa
cantidad en algo provechoso.
Nacido
el 29-12-68. Es un Corredor que se mueve bien en la alta montaña,
en el Tour ha llegado en un gran momento de forma y de ahí
su decimocuarta plaza en la general. Es un gran gregario como ha demostrado
en la ultima edición del Tour, apoyando en todo momento a Joseba
Beloki. Ha conseguido estar entre los 15 primeros en las tres grandes
vueltas de los últimos años y en las de una semana se
deja ver siempre entre los primeros, le falta ganar aunque es un corredor
muy eficaz para un equipo.
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