Los más de 176.000 kilómetros recorridos desde 1935 por la Vuelta Ciclista a España han dado mucho de sí, la batalla entre tribus ibéricas y las estrellas internacionales no ha cesado ni con cambios en el calendario ni con variaciones en el recorrido. Las anécdotas y, sobre todo, las grandes hazañas de los ciclistas se han sucedido.

Unos 3.500 kilómetros sin sillín

Quizás la más grande de ellas sea la ocurrida en la Vuelta del 60, cuando el corredor mallorquín René Marigil completó todas las etapas sin sentarse en el sillín. Nadie en el repleto velódromo de Las Mestas en Gijón, primer final de etapa de aquella edición, podía sospechar que Marigil tenía un forúnculo que le obligó a hacer todo el recorrido sobre los pedales. Los 3.566 kilómetros 740 metros de ese año explican a las claras la capacidad de sufrimiento de este corredor, inédito en las listas y clasificaciones tradicionales.